Para una familia
tener un paciente epiléptico es un gran reto, implica una adaptación
de todos sus miembros al hecho de que en cualquier momento, de forma
súbita, se puede presentar una emergencia médica que puede variar en
grado de gravedad.
En países desarrollados, se hacen planes de educación de las
familias para prepararlos para el manejo de una crisis convulsiva de
tal forma que se minimizen los daños que sufra el paciente.
Este entrenamiento incluye:
La protección de la via aérea
La protección para que no se produzcan fracturas u otras lesiones en
los miembros
Protección para que no se produscan rupturas de los dientes,
mordeduras de la lengua
Manejo del estado post-ictal
Estos entrenamientos isminuyen la morbilidad secundaria al síndrome
epiléptico.
Sin un buen conocimiento del síndrome convulsivo, se producen
prejuicios como los siguientes:
Que la enfermedad es contagiosa
Que todos los epiplépticos son locos o enajenados o retrasados
mentales
Que los epilépticos son peligrosos
Que los epilépticos no pueden trabajar o hacer deportes o estudiar
Que la epilepsia es cosa de demonios o de Dios
Todos lo prejuicios anteriores y muchos otros son simple
consecuencia de la ignorancia. Además, el desconocimiento hace que
las personas acudan a brujos, chamanes y charlatanes cuando lo que
deben hacer es llevarlo con el Neurólogo.
Si conoces a alguien que tenga epilepsia o un epiléptico forma parte
de tu familia debes sugerirles a ellos o acudir con tu familiar al
Neurólogo.
Atte.
Dr. Francisco Santander
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