Los estudiantes con
epilepsia o que son propensos a los ataques son elegibles para
recibir servicios de educación especial bajo el Acta para la
Educación de los Individuos con Discapacidades (IDEA). La epilepsia
se clasifica como "impedimento a la salud" (other health impairment)
y la escuela y los padres tienen que desarrollar un Programa
Educativo Individualizado ("Individualized Education Program," o
IEP) a fin de especificar los servicios apropiados. Es posible que
algunos alumnos con epilepsia tengan además otras condiciones tales
como problemas del aprendizaje.
Algunos ataques
pueden interferir con las capacidades para el aprendizaje. Si el
estudiante tiene el tipo de ataque caracterizado por un breve
período de mirada fija, él o ella posiblemente pierda parte de lo
que diga el profesor. Es importante que el profesor observe y
documente esos episodios e informe a los padres y a la enfermera de
la escuela.
Dependiendo del
tipo de ataque o cuán seguido éstos ocurran, algunos niños pueden
necesitar ayuda para poder mantenerse al mismo nivel de los demás
alumnos. Esta asistencia puede incluir adaptaciones en el estilo de
instrucción dentro de la sala de clases, instrucción para los
profesores sobre cómo asistir al niño durante un ataque, y asesoría.
Todo esto deberá ser incluido en el Programa Educativo
Individualizado (IEP).
Es importante que
los profesores y personal de la escuela comprendan la condición del
niño, los posibles efectos de los medicamentos, y qué hacer en el
caso de que el niño tenga un ataque en la escuela. La mayoría de los
padres encuentran que una conversación con los profesores al
comienzo del año da buenos resultados. Aunque el niño tenga ataques
que son controlados mediante medicamentos, es mejor que el personal
de la escuela esté informado sobre la condición del niño.
El personal de la
escuela y la familia deben trabajar juntos para controlar la
efectividad de los medicamentos y cualquier efecto producido por
éstos. Es importante avisarle al doctor si se nota algún cambio en
las destrezas físicas o intelectuales del niño. También pueden
ocurrir problemas auditivos o en la percepción, por causa de cambios
cerebrales. Las observaciones escritas por parte de la familia y
personal de la escuela podrán ayudar en futuras discusiones con el
doctor del niño.
Los niños y jóvenes
con epilepsia deben también tratar con los aspectos psicológicos y
sociales de la condición. Esto incluye la manera en que el público
percibe los ataques, el miedo de ocurrencias desconocidas, la
pérdida de control durante el ataque, y cumplimiento con los
medicamentos. Para ayudar a los niños a sentirse más seguros de sí
mismos y para que éstos acepten el hecho de tener epilepsia, la
escuela puede proveer, al personal y alumnos, un programa de
educación sobre la epilepsia, incluyendo cómo reconocer un ataque y
primeros auxilios.
Los estudiantes
pueden beneficiarse más cuando la familia y la escuela trabajan
juntos. Hay muchos materiales disponibles para las familias y
profesores para que éstos puedan trabajar efectivamente como equipo.
Fuente: National
Institute of Neurological Disorders and Stroke (NINDS)
National Institutes of Health
Brain Resources and Information Network
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